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lunes, 14 de julio de 2008

La importancia de la investigación en la arquitectura

Publicado como Editorial originalmente en el
Suplemento de divulgación PubliCIEP

Facultad de Arquitectura, UNAM.
Año 2, Número 1, Diciembre 10 de 2001.



Tratar de explicar la importancia de una verdadera investigación científica en la arquitectura puede ser una tarea muy difícil cuando se vive en un medio donde el arquitecto está acostumbrado a pensar que el universo de su hacer profesional se encuentra definido dentro de los límites únicos percibidos del arte de proyectar y construir el espacio.

Para poder siquiera explicar esta importancia, es menester que el lector se situe desde un punto de observación integrador, pero no totalizante, del verdadero hacer de nuestra disciplina buscando entender que la arquitectura es multidimensional, como lo son todas las disciplinas complejas de la cultura humana, pués no sólo es un arte, sino que al mismo tiempo, es también ciencia y a la vez tecnología.

Dentro de estos parámetros, el hacer arquitectónico no sólo es diseñar y construir el espacio habitable, sino que la arquitectura adquiere un nivel complejo superior, y se adentra, se apropia y pide tareas específicas de investigación y desarrollo que abarcan un sinnúmero de campos de trabajo que el arquitecto tradicional no ha conocido jamás.

Veámoslo de otra forma: Un médico no deja de ser médico, aún cuando no realice consulta directa a pacientes, o no prescriba fármacos o deje de trabajar como cirujano en un hospital. También son médicos aquellos que laboran en sofisticados laboratorios analizando el comportamiento específico de las papilas gustativas, o de los bastones y conos oculares, o el comportamiento variable de un virus de gripe común. Son también médicos aquellos que trabajan toda su vida diseñando y probando novedosos biomateriales adaptados a complejas pero creativas prótesis humanas, como también son médicos aquellos que dedican su jornada a estudiar y solucionar las cuestiones político sociales de una población determinada que ve su salud continua y precariamente afectada.

Estos médicos son sumamente importantes para su gremio pues generan nuevos conocimientos con su trabajo, abriendo al cambio y al progreso constante las fronteras de la medicina. Por éllo, para los médicos, es importante formar investigadores en medicina.

En la arquitectura debiera percibirse lo mismo, pero nuestra concepción tradicional del hacer arquitectónico omite, a veces por desconocimiento y en otras por deformación gremial, la posibilidad diversa de desarrollo profesional del arquitecto dentro de más vastos y amplios caminos como los que ofrece la investigación científica y tecnológica de la arquitectura.

Esta vision limitada ha generado que la investigación arquitectónica sea poca en todo el mundo por la ausencia de investigadores especializados, al mismo tiempo que genera una feroz competencia en campos ampliamente concurridos por el gremio, así como también limita y demora el estudio de apremiantes temáticas que se deben resolver en el corto y el mediano plazo dentro de la arquitectura.

Hacen falta en el hacer arquitectónico, sobre todo, recursos humanos preparados que convencidos plenamente de la importancia de su ser y hacer, exploren incansablemente todas estas interesantes posibilidades. Los programas de posgrado (maestría y doctorado) que ofrece nuestra Facultad, tanto en arquitectura, como en urbanismo y en diseño industrial están pensados para formar a estos investigadores. Es importante que los jóvenes recién egresados de licenciatura contemplen y valoren seriamente la posibilidad de cursarlos.

En la arquitectura, por ejemplo, hay problemas trascendentales que se deben investigar: Uno es la posible existencia de una deformación profesional, o la pérdida de un objetivo claro gremial, en función de la preponderancia histórica durante el útimo medio siglo del discurso abundantemente poético y artístico dentro de nuestra disciplina ¿Acaso los edificios premiados internacionalmente parecen más unas esculturas urbanas que sólo responden a la expresion aislada y subjetiva de un artista, que verdaderos espacios arquitectónicos que dan solución creativa y aceptable a un problema de habitabilidad?

Otro tema que hace también falta meditar es sobre la pertinencia de los materiales actuales y tradicionales de construcción en un mundo con comprobados problemas ambientales y al mismo tiempo plenamente industrializado y acelerado: Es cada vez más apremiante la búsqueda de nuevas rutas en el diseño de sistemas constructivos utilizando materiales de vanguardia, sobre todo cuando vemos que otras disciplinas distintas a la arquitectura, han creado en los últimos quince años sus propios materiales para solucionar problemas evidentes dentro del hacer de su profesión.

En estos y otros problemas, son arquitectos los que deben estudiarlos, y no críticos del arte, poetas, y sociólogos, o ingenieros, químicos y físicos. Estamos habituados a cederles el camino, pero no debe ser así ¿o acaso éstos y otros profesionistas comprenden mejor a la arquitectura y sus grandes problemas que un arquitecto?

Quienes actualmente deben trabajar estas cuestiones, ocupando su tiempo completo, están y deben estar dentro de centros e institutos de investigación arquitectónica, desentramando las virtudes y los riesgos de novedosas opciones a través de una verdadera investigación científica en la arquitectura.

En un mundo donde la investigación científica es prioritaria para el desarrollo, no tener investigación significa no permitir el progreso y la actualización de nuestra profesión y sentenciar con ello a muerte a nuestro gremio. Con el tiempo, así se han perdido en el olvido otros muchos oficios.

¿Qué tanto responde a estas importantes necesidades nuestro modelo actual de formación profesional en las escuelas de arquitectura? Ésa es otra cuestión que se debe analizar a fondo, y corresponderá a grupos de trabajo especializados en investigación realizarlos en los tiempos por venir.

La Facultad de Arquitectura, siempre congruente con su habitual y reconocido liderazgo nacional, a través de su Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado, reconoce estos retos y está obligada históricamente a emprender sin duda o titubeo tan noble e importante tarea: La investigación.

D.R. © Ernesto Ocampo Ruiz, PubliCIEP, UNAM, México, 2001.