| Introducción | Sobre el Autor | Eventos | Lecturas Recomendadas |

martes, 15 de julio de 2008

¿Por qué es necesario estudiar un posgrado?

Publicado como Editorial originalmente en el
Suplemento de divulgación PubliCIEP

Facultad de Arquitectura, UNAM.
Año 3, Número 1, Mayo 22 de 2002.



Durante los estudios que se realizan en licenciatura, es realmente imposible para el alumno que adquiera todas las habilidades ni comprenda cada uno de los procesos necesarios para llegar con pleno dominio a ser exitoso en su propio campo profesional. Ésto no es una deficiencia ni de las Escuelas, ni mucho menos imputable a la capacidad de los alumnos, ésto se debe en realidad a lo inconmensurablemente amplia y compleja que es per se su disciplina, por lo que los planes de estudio de las licenciaturas tienen por objetivo fundamental solamente preparar al estudiante de forma general y suficiente dentro de un campo de acción profesional delimitado de forma tál que podrá laborar con cierto margen de calidad al integrarse ya titulado a la sociedad (de éso están conscientes cada universidad, cada facultad o escuela y es por éllo que sus planes de estudios son revisados y renovados periódicamente, siempre para mejorar).

Entre tantos escenarios que pueden sucederle afuera en el campo laboral, el más común de ellos es el del egresado de licenciatura que adquiere con el tiempo experiencias y ejecuta procesos que en la mayoría de los casos le son anticuados o, que por sinergia natural se están viciando y se convierten en altamente falibles.

Si tomamos por un lado también en cuenta la acelerada velocidad con que el avance científico y tecnológico evolucionan en nuestra época, y por otro las crecientes y cambiantes necesidades de desarrollo que demandan los habitantes, las instituciones o las empresas de nuestro país; al pasar del tiempo, los estudios de licenciatura se van convirtiendo para su egresado en un momento lejano y estático durante su vida, en el cual, su contenido aprehendido y aplicado cada vez se aleja más de su realidad actual. El profesionista promedio que ejerce su labor en el campo, ya sea de forma natural y personal, ya sea como inquietud, o impulsado por la presión natural que ejerce sobre él la fuerte competencia dentro de su gremio, se da cuenta tarde o temprano de la necesidad de actualizarse dentro de su propia disciplina.

Como muchas veces pasa con la arquitectura, el profesionista descubre desilusionado que tanto los estudios generales que obtuvo, como muy posiblemente su modelo o percepción global de su profesión requieren en determinado momento de una inminente revisión, una regularización cognoscitiva, y muy probablemente de un replanteamiento de futuros objetivos personales a perseguir.

En un mundo como en el que vivimos, las oportunidades son siempre de aquellos profesionales mejor calificados, actualizados, o especializados. De esta forma, para estos egresados de licenciatura inquietos, los estudios de posgrado se convierten entonces en una necesidad, en una oferta atractiva, que a la luz de su intención fundamental (plasmada claramente en nuestro Reglamento General de Estudios de Posgrado de la UNAM), permite a estos profesionistas alcanzar uno o varios de tres objetivos perfectamente definidos: Formarse como profesionales especializados o de excelencia, o como académicos calificados, o como investigadores del más alto nivel.

Nuestra Universidad preveé para cumplir con tal intención tres niveles de estudios de posgrado: La especialización, la maestría y el doctorado. En nuestra Facultad coexisten dentro del CIEP como sede física, cuatro programas de posgrado: El de Maestría y Doctorado en Urbanismo, el de Maestría y Doctorado en Arquitectura, el de Maestría en Diseño Industrial, y el de Especializaciones en Arquitectura y Urbanismo. Todos ellos permiten al interesado en estudiarlos contemplar amplios campos de conocimiento y desarrollo que podrá explorar y explotar a su favor.

Muchos de los candidatos a obtener un grado académico (de especialización, de maestría, o de doctorado) llegan con un intenso deseo de progresar y de aportar en su campo de desarrollo profesional, e ingresan generalmente al posgrado pensando que se actualizarán en clases cuyo formato pasivo se parece al experimentado en muchas licenciaturas. Sin embargo, y para muchos es comunmente un golpe que genera desilusión o incertidumbre, la estructura y sistema del posgrado difiere fundamentalmente de los estudios tradicionales de licenciatura en que sus asignaturas no son escolarizadas. Es decir, la forma en que el alumno de posgrado aprenderá sus nuevos conocimientos será a través de seminarios, donde la forma tradicional generalmente pasiva del alumno en el proceso enseñanza aprendizaje ya no cabe más.

En un seminario el alumno de posgrado aprende participando activamente, argumentando, aportando, evaluando, analizando y obteniendo sus conclusiones a través de una discusión académica con sus iguales o semejantes en clase (incluido entre éstos el profesor titular).

En la figura del seminario, el profesor es sólo un guía, un asesor o tutor, y un interlocutor crítico y asertivo, mientras que el alumno tiene la obligación paralela de acumular por cualquier medio los nuevos conocimientos que utilizará en su participación activa y que lo convertirá posteriormente en especialista. El motor fundamental de este nuevo proceso que desencadena el comportamiento activo es la investigación.

Es por esta razón que la impartición de un posgrado se da generalmente dentro de instalaciones pertenecientes a centros e institutos de investigación, y por lo que sus profesores, a parte de estar obligados a dar clase, tienen el deber de formar parte de los equipos de investigadores adscritos a dichas instituciones.

¿Qué ventajas tiene entonces estudiar un posgrado? ¿cómo es que el aprender a investigar puede ayudar a formar mejores profesionistas, empresarios, profesores o investigadores? ¿cómo es que adquiriendo el nuevo grado, muchos de los egresados de posgrado tienen mejores oportunidades de sobrevivir en el campo laboral de una disciplina altamante competitiva como lo es la arquitectura? La respuesta se encuentra en que la investigación aporta al egresado de posgrado un equipo de herramientas que le permitirán atacar y solucionar positivamente problemas cotidianos, generalmente complejos y desde el enfoque de muchas perspectivas nuevas, con la seguridad que le da a uno el poseer conocimiento; con la seguridad que le dió la discusión y formación crítica dentro de sus seminarios; con la seguridad que le dió fortalecer su carácter, a través de confrontación de sus ideas y argumentos; con la vision adquirida que le hace comprender, que disciplinas como la arquitectura son tan complejas, multidimensionales, inconmensurables, e inexploradas, que por consiguiente ofrecen múltiples caminos distintos de desarrollo profesional.

La arquitectura no sólo es diseño, puesto que no sólo ofrece al que ejerce el camino de tratar de emular a un ganador del Pritzker o a un "artista" (estos caminos "únicos" están sumamante concurridos por ignorancia o desconocimiento). La arquitectura ofrece otros muchos caminos que el estudio de un posgrado facilita a su egresado a identificar y claramente elegir. Son caminos que por lo general están vacios, poco transitados, y que requieren de muchísimos arquitectos especializados que emocionados, convencidos y seguros, profundamente y profusamente los recorran y exploten.


D.R. © Ernesto Ocampo Ruiz, PubliCIEP, UNAM, México, 2002.

1 comentario:

Carlos Moreno dijo...

muy interesante aportacion Ernesto, me deja claro que voy por un buen camino, hoy lei el libro Mientras el Futuro nos Alcanza, me dejo boca abierto con los datos (que ahora se de donde salen algunos de tus comentarios de la clase) que el autor marca a lo largo y diria ancho de la lectura, sumamente amena y comprometedora con la vida proque el poseer estos conocimientos son para aprovecharlos y compartirlos.

saludos desde Lagos de Moreno,

Carlos Moreno, alumno de Diseño Arquitectonico LaSalle, Leon Guanajuato.