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lunes, 22 de septiembre de 2008

Las estructuras de la arquitectura

Octava parte de doce.
Presentado originalmente como Trabajo de Ingreso
a la Maestría en Arquitectura Tecnología,
aprobado y publicado por la

División de Estudios de Posgrado e Investigación,
Edificio de la Unidad de Posgrado,
Facultad de Arquitectura de la UNAM, México.
Mayo - Julio de 1996.
Las estructuras de la arquitectura

Así como la mayoría de la tecnología actual no existiría sin el desarrollo y la invención de materiales adecuados, las estructuras son producto evidente de los materiales considerados para su creación. Los griegos perfeccionaron un sistema estructural de chozas construidas a base de troncos en el perímetro del edificio, que soportaban una techumbre plana consistente en vígas de madera y barro. Posteriormente, lograron efectuar las primeras cubiertas a dos aguas, en donde utilizaron, tímidamente, la triangulación de elementos estructurales de madera. Las columnas de troncos de madera fueron paulatinamente sustituidas por columnas dóricas de mármol blanco, agrupadas en peristilos. Los egipcios manejaron, bajo el mismo concepto, columnas, vígas madrinas y cubiertas planas dentro de sus famosas salas hipóstilas. En el Imperio Romano, el Panteón de Agripa se levanta como homenaje a los muros de carga de concreto y las losas acasetonadas, convirtiéndose en el edificio con cúpula o domo más importante de antigüedad. Los romanos manejaron, por primera vez, el arco de medio punto, la bóveda de medio cañón corrido con sus intersecciones, y la semicúpula.

Las estructuras lograron un paso evolutivo importante en el gótico: La creación de nervaduras de cantera, perfectamente cortadas y labradas, facilitó la edificación de bóvedas con crucerías, ayudando a seleccionarla y construirla por etapas. La armadura de madera tomó fuerza y el arco de medio punto fue sustituido por el ojival, mientras que el contrafuerte del románico cedió el paso a los arcos botareles. La altura lograda hasta entonces fue superada: La verticalidad era la meta.

Cuando el hierro colado y el acero hicieron su aparición, se buscó aplicarlos a las formas estructurales previamente mencionadas. Poco tiempo pasó, para que se descubriera la diversidad de armaduras trianguladas que permitían. La viga de alma abierta apareció, y las columnas de piedra se sustituyeron por las de hierro, mientras que el vidrio se funcionaba a las bóvedas. Al mismo tiempo, en el área de la ingeniería, los puentes de suspensión colgante de hierro se inventaron, destacandose el puente inglés Clifton, construido por Isambard Kingdom Brunel en 1830. Este puente libró un claro de 213 m sobre un río a 73 m de altura.

El concreto armado encontró en dos edificios su máxima expresión. El primero fue el Centenary Hall de Breslau, construido por Max Berg en 1913, que consistió en una cúpula formada de nervaduras de concreto armado, cubriendo un área libre superior a los 2100 m². El edificio logró una economía, ligereza y grandeza difícilmente igualada hasta Nervi. El segundo es la capilla de Notre Dame Ronchamp, construida por Le Corbusier en 1950, donde la máxima plasticidad posible de concreto armado se explotó para crear formas bajo el diseño inteligente y detallado de la cimbra de madera.







D.R. © Ernesto Ocampo Ruiz, DEPI, Facultad de Arquitectura de la UNAM, México, 1996.