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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Las nuevas tecnologías de cubiertas, soportes y tabiques del Siglo XX

Décima parte de doce.
Presentado originalmente como Trabajo de Ingreso
a la Maestría en Arquitectura Tecnología,
aprobado y publicado por la

División de Estudios de Posgrado e Investigación,
Edificio de la Unidad de Posgrado,
Facultad de Arquitectura de la UNAM, México.
Mayo - Julio de 1996.
Las nuevas tecnologías de cubiertas, soportes y tabiques del Siglo XX

Al construirse el Pabellón(26) de EE. UU. en la Expo Montreal '67, el arquitecto Richard Buckminster Fuller mostró al mundo un nuevo camino constructivo: las estructuras espaciales y las geodésicas. Fuller desarrolló un método para cubrir grandes áreas sin soportes intermedios. Inventó las estructuras tridimensionales, trianguladas planas y en forma de cúpula. El pabellón demostró ser sumamente práctico, puesto que se le logró levantar en tan sólo 20 horas. Fuller persiguió una arquitectura adaptable que cumpliera con dos objetivos: El primero, fue la búsqueda de libertad del usuario dentro de un gran espacio de luz. El segundo, diseñar habitaciones desplazables y no fijas al terreno.

La idea de la no permanencia del edificio sobre el terreno sedujo a Frei Otto, quien inventó las estructuras lonarias(27) y las estructuras neumáticas. En el primer caso, Otto desarrolla cubiertas gigantescas, a base de lonas de poliéster(28), tensadas a postes con cables de acero. En el segundo caso, creó un espacio dentro de una membrana sellada de poliéster inflada con aire permanentemente, sin ningún otro tipo de soporte adicional. Su arquitectura demostró lo que siempre, bajo un tono ecologista, defendía: su rotunda negativa a llenar la superficie terrestre con edificios perdurables.

Tanto Fuller como Otto son muestras de caminos estructurales interesantes que la arquitectura puede seguir(29). Sin embargo, ante la visión de los materiales que el futuro nos depara, es conveniente analizar otras rutas no menos importantes.

Ilustración 6. El concepto de Hübner y Huster, es aprovechado por la NASA para construir la Estación Orbital Internacional Alfa.

En 1973, los arquitectos Peter Hübner y Frank Huster desarrollaron módulos habitacionales construidos principalmente de aluminio, fibra de vidrio y plástico. Cada módulo era diseñado de acuerdo a una función específica. Había células para estancias, recámaras, comedores, vestíbulos, alacenas, baños y cocinas. Todos los módulos se fabricaron con la misma dimensión externa: 3.00 x 3.00 x 2.50 m aproximadamente. Todos ellos poseyeron una forma prismática básica que permitió un perfecto ensamblaje en sus accesos(30). debe. Organizando los módulos sobre el terreno, se podía lograr muchas viviendas conectadas o grandes residencias. La importancia de este ejemplo reside en que los módulos fueron totalmente armados en una fábrica, y que la colocación sobre el terreno corrió a cargo de un pequeño grupo de técnicos, que necesitaron únicamente construir una losa superficial de concreto armado como cimiento. El objetivo final ideal era que el usuario pudiera comprar módulos posteriores para ampliar y mejorar su vivienda. El sistema permitía inicialmente un solo nivel, pero tanto Hübner como Huster estaban desarrollando un sistema para crecer las viviendas verticalmente.

En 1971, otro arquitecto desarrolló una idea sumamente interesante: David George Emmerich propone viviendas y edificios con formas geométricas similares a la cúpula geodésica. La diferencia estriba en que no requiere de una estructura metálica portante, porque la cúpula se construye a base de piezas plásticas triangulares sencillas, no mayores de un metro cuadrado, las cuales son atornilladas entre sí. Su primer prototipo consistió en una vivienda de cuatro habitaciones, 55 m² de superficie habitable, un volumen útil de 157 m³, y una cubierta poliédrica cuyo peso no excedió a las 2.5 toneladas. El objetivo era vender las piezas triangulares en un centro comercial, para que cualquier usuario construyera en pocas horas su casa, siguiendo un instructivo impreso con esquemas fáciles de entender.

Ambos ejemplos muestran soluciones cuyo concepto puede ser utilizado con los materiales del futuro. Si ninguno de ellos tuvo en su momento aceptación se debió su costo inicial. Si ninguno prosperó, fue por la negativa instintiva de los usuarios a utilizar procesos no tradicionales en sus viviendas. ¿Podemos saber cómo serán los edificios en el futuro? ¿Qué forma estructural tendrán? Definitivamente nadie puede contestarlo, pero algo es cierto: Las estructuras deberán constar de elementos prefabricados, fácilmente transportables por cualquier usuario, que permitan la autoconstrucción sin desperdicio, que faciliten la ampliación y redimensionamiento de espacios existentes y que requieran un nulo mantenimiento. Las estructuras deberán tener un peso propio ultraligero y soportar grandes cargas en su seno, además de ser resistentes a cualquier inclemencia climática. Las estructuras se fabricarán masivamente y serán distribuidas en cualquier población del planeta. Estos son grandes retos tecnológicos a solucionar, pero por primera vez en la historia de la humanidad, los arquitectos tenemos a nuestro alcance las herramientas para lograrlo.


CITAS

(26) La estructura consistió en un esqueleto de tubos de aluminio unidos en módulos triangulados, con plástico trasparente como cubierta.Regresar

(27) El Estadio Olímpico de Munich '72 cubre un área de 35,000 metros cuadrados, con una membrana lonaria tensada.Regresar

(28) Con poliéster se fabrican pinturas, fibras, barcos, automóviles, lavabos y fregaderos.Regresar

(29) El Pabellón Olímpico de Atlanta '96 está completamente construido con lonarias y neumáticas que serán reutilizadas en Tokio para las Olimpiadas de invierno.Regresar

(30) La Estación Orbital Internacional Alfa será construida con módulos cilíndricos similares, más complejos, enviados desde la Tierra.Regresar







D.R. © Ernesto Ocampo Ruiz, DEPI, Facultad de Arquitectura de la UNAM, México, 1996.